Dilema de las redes sociales
Las redes sociales se han convertido en una parte del diario vivir de la gran parte del mundo, si bien tiene ventajas muy atractivas, también representa la apertura de problemáticas en los grupos sociales y una amenaza para lo que consideramos privacidad. Las empresas que lideran la economía pro-capitalista ha hecho de los datos de los consumidores, solamente un tipo de moneda de cambio con el objetivo de enriquecerse.
El papel de la psicología se vuelve protagónico debido a que las empresas se enfocan en el comportamiento de las personas para establecer algoritmos que ofrezcan más información que las empresas puedan vender. Los algoritmos rastrean y analizan todo lo que hacemos en las redes: qué contenido, cuánto tiempo, con quién, entre otros. A través de esta recolección de datos, las redes crean perfiles muy detallados de cada usuario, los cuales se utilizan para predecir nuestra conducta y engancharnos, ¨personalizando¨ el contenido que vemos en función de nuestras preferencias y comportamientos previos.
Dentro de la película se revisa la posición ética del uso de la información de los consumidores por parte de las empresas y en donde se ven perjudicadas varias esferas del bienestar de una persona, los algoritmos está diseñados para generar una dependencia a las redes sociales basado en los principios psicológicos del refuerzo positivo y del condicionamiento, esto hace que las interacciones sean vitales y representen la aprobación social, esta aprobación significa un aumento progresivo y prolongado de un estado de alerta y ansiedad. La constante exposición a las alertas de nuestras redes sociales puede provocar un sentimiento de urgencia y saturación de información, manteniéndonos en un estado de alerta permanente. De igual manera, se ha asociado el uso excesivo de las redes sociales con la depresión, principalmente a través de la comparación social.
En esta era donde la tecnología se ha naturalizado y no se cuestionan los riesgos que se supone son inherentes a los espacios digitales, la protección de nuestra información es esencial. Los riesgos al no tomarse en cuenta, se genera un espacio óptimo para la criminalidad en donde los fraudes y robos de identidad son frecuentes. Sin duda, las plataformas de redes sociales han revolucionado nuestra forma de interactuar, pero también han puesto a los usuarios en peligro tanto psicológico como de privacidad. La recolección de información y la aplicación de algoritmos creados para optimizar la interacción amenazan nuestra independencia digital y el bienestar emocional. Es vital poner en duda el efecto de estas plataformas y fomentar un uso de la tecnología más consciente y regulado.
La masiva utilización de las redes sociales ha sido aprovechada por las grandes empresas para su provecho, transformando la información personal en un producto. Mediante tácticas fundamentadas en conceptos psicológicos, los algoritmos han conseguido crear dependencia en los usuarios, impactando su bienestar mental y su confidencialidad.
En este contexto, resulta esencial demandar más transparencia y normativas en la gestión de la información personal para salvaguardar a los consumidores. Aunque las redes sociales han aportado ventajas incuestionables, es crucial identificar sus peligros y adoptar acciones para disminuir su efecto perjudicial. La formación en tecnología y la sensibilización acerca de la privacidad deben ser elementos fundamentales en nuestra interacción con la tecnología.


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