Libro 3: “El cerebro, el teatro del mundo” Rafael Yuste
Para el autor, el cerebro es una máquina de predicción del futuro. Esta formulación, que surge del pensamiento kantiano y calderoniano, propone que el cerebro genera un modelo del mundo que nos permite anticipar y seleccionar comportamientos. Así mismo se habla de las neuronas como unidades bioeléctricas, proponiéndolas como “neuronas digitales” que funcionan de forma binaria: encendidas o apagadas. Aunque el uso de analogías con internet y la informática sirve para ilustrar la complejidad del cerebro, esta visión es insuficiente para explicar aspectos como la experiencia subjetiva, la conciencia o la intencionalidad. Yuste sostiene que el cerebro funciona como un simulador de realidad virtual, utilizando redes neuronales para predecir y adaptarse al entorno. Esta idea se basa en la observación de que la actividad neuronal espontánea y los conjuntos neuronales (o "atractores") forman la base de nuestras percepciones y decisiones. Por ejemplo, experimentos en ratones demuestran que la activación artificial de ciertos conjuntos neuronales puede generar percepciones sin estímulos externos, respaldando la idea de que el cerebro construye la realidad desde dentro.
Al proponer que nuestra mente es relativamente artificial y por lo tanto se puede modificar, películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind brindan un primer acercamiento con la modificación de nuestra percepción a través de la modificación de nuestra memoria, en la película cuando Joel se somete al procedimiento para borrar a Clementine de su memoria, vemos cómo su mundo interior se derrumba a medida que desaparecen sus recuerdos. La película ilustra de forma muy visual lo que Yuste plantea: la percepción de la realidad y la identidad están íntimamente ligadas a nuestras memorias, además logra explicar que el cerebro no es un simple receptor pasivo de información del entorno, sino un órgano activo que construye la realidad que experimentamos.
Lo más importante que se describe en el libro, son las redes neuronales que se siguen expandiendo y reestructurando constantemente y su estrecha relación con lo que experimentamos como realidad, lo que percibimos como inteligencia y lo que entendemos de los constructos sociales; si bien lo único permanente es la impermanencia, la sociedad se ha encargado de hacernos creer en la existencia de lo inamovible e incluso hemos moldeado al pensamiento con el significado de imposibilidad, un gran ejemplo de lo limitante que es el constructo de imposibilidad es Jim Hines, el primer atleta olímpico en correr 100 metros en menos de 10 segundos, previo a este hito, correr 100 metros en menos de 10 segundos era "imposible".
Rafael Yuste reafirma que todos podemos desaprender comportamientos, pensamientos y actitudes, su libro es un mensaje que educa y llena de esperanza de la posibilidad de una sociedad mejor, de una sociedad que en lugar de buscar la "verdad absoluta" intenta aprender de cada individuo que conforma al mundo.


Comentarios
Publicar un comentario